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Ola de críticas a “imparcialidad de Justicia libia”

José Ospina Valencia19 de diciembre de 2006

Europa y Naciones Unidas pidieron a autoridades libias no ejecutar a cinco enfermeras y un médico, expresando dudas sobre la imparcialidad del juicio contra acusados de infectar a niños con el virus del SIDA.

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La enfermera búlgara Snezhana Dimitrova, enjaulada durante el juicio.Imagen: AP

La confirmación de la pena de muerte contra las seis personas implicadas ha desatado una ola de airadas reacciones en todo el mundo. La canciller alemana, Angela Merkel, apeló desde Helsinki por “una segunda oportunidad para los condenados”.

Luego de un segundo juicio de siete meses, una corte libia sentenció este martes a pena de muerte a 5 enfermeras búlgaras y un médico palestino, tras hallarlos culpables de infectar intencionalmente en el hospital de la ciudad de Benghasi a 426 niños con el letal virus del SIDA con la ayuda de transfusiones con sangre contaminada. Cincuenta de los niños ya han muerto.

UNO: “Violación de Derechos Humanos”

"Las circunstancias que rodean la aplicación de la pena de muerte en el caso de las enfermeras búlgaras y el médico palestino podrían constituir una violación a la ley internacional de derechos humanos", afirmó, por otra parte, José Luis Díaz, portavoz de la oficina de Derechos Humanos de la ONU.

La oficina de la Alta Comisionada de Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour, tiene "serias y creíbles dudas sobre la equidad del juicio", sostuvo Díaz en Ginebra.

El derecho de los acusados a apelar debe ser respetado por completo "con la esperanza de que los errores sean rectificados y que a los acusados se les reconozcan todos sus derechos", precisó.

Alemania: “Aumentaremos presión sobre Libia”

También el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, se mostró compungido con tan “chocante noticia” y prometió que “durante la presidencia alemana de la Comisión Europea aumentará la presión sobre las autoridades libias para que respeten los derechos civiles de los acusados”.

Las reacciones a todos los niveles gubernamentales en Alemania no se han hecho esperar. El ministro de Estado encargado de asuntos Exteriores, Gernot Erler, dice en el diario Frankfurter Rundschau que el caso “es una fuerte carga para las relaciones germano-libias”.

Unión Europea: “peligroso gesto”

También el ministro europeo de Justicia Franco Frattini habló de “un peligroso gesto” y un “obstáculo para la cooperación entre la Unión Europea y ese país norafricano. El mismo Consejo Europeo declaró que “Libia no debe ejecutar la sentencia y liberar a los implicados”. A esta petición se sumó, igualmente Bulgaria, el país natal de las enfermeras condenadas.

En Estados Unidos, el vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, expresó “la decepción del Gobierno estadounidense”, al tiempo que pidió apelar a la Corte Suprema de Justicia libia.

Montagnier: “niños infectados un año antes”

Hay pruebas contundentes de que las autoridades judiciales libias no están obrando con rectitud. Ni en primera ni en segunda instancia fueron permitidos testimonios a favor de los acusados. Un grupo de científicos extranjeros comprobó, por ejemplo, que el tipo de virus que los niños portan, es un virus que sólo se ha detectado en esa región libia y no en Europa del Este. Luego la sangre infectada no podía provenir de Bulgaria.

Citando los resultados del estudio científico realizado en Libia, Luc Montagnier, uno de los dos galenos que descubrieron el virus del SIDA, dijo además que las infecciones de los niños en el hospital de Benghazi habían ocurrido en 1997, un año antes de que los doctores llegaran.

Condenados: “Somos inocentes”

Es más, tres de los acusados han afirmado haber sido torturados para que se declararan culpables. La corte libia que este 19 de diciembre confirmó la primera sentencia de 2004 ordenó fusilarlos.

La convicción generalizada es que dicho veredicto podría ser un traspié en los esfuerzos de Libia por mejorar sus lazos con Occidente. "Los veredictos no cambiarán nada. Somos inocentes", exclamó el médico palestino Ashraf Alhajouj desde el banquillo.