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La última tecnología al alcance del oído

Luna Bolívar Manaut25 de octubre de 2005

Del tamaño de un botón son los nuevos audífonos que presentan los expertos estos días en el 50 Congreso Internacional de Acústica y Aparatos de Audición: alta tecnología al servicio del oído.

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Científicos en busca de una vida mejor para los que oyen poco.Imagen: Illuscope

Cada día son más las personas que sufren sordera sin saberlo, o sin querer aceptarlo. Sordo no es sólo el que no oye nada. La pérdida de audición puede producirse en diversos grados y en muchas ocasiones el mismo que la sufre no lo nota. La televisión o la radio más altas de lo normal son las primeras manifestaciones de una enfermedad que va a más. Pero en nuestras sociedades del ruido, donde el barullo forma parte de los sonidos diarios, resulta muy sencillo ocultar una deficiencia como ésta.

En el 50 Congreso Internacional de Acústica y Aparatos de Audición, que se celebra estos días en la ciudad alemana de Núremberg, los científicos presentan la tecnología más moderna: la que ha de facilitar la vida a los que dan el paso de ponerse el audífono.

La problemática

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Poner la televisión demasiado alta puede ser síntoma de sordera.Imagen: AP

Los expertos alemanes saben de las dificultades que tienen que superar los que se deciden a aceptar que necesitan un aparato de audición. Primero, hay una barrera psicológica: el no querer ser sordo. Además, el llevar un aparato para oír mejor se asocia con la vejez y muchos creen no haber llegado a la edad de usar audífono aunque los síntomas de una audición deficiente sean claros.

Después viene la incomodidad. El paciente ya en el momento de colocarse el aparato se siente molesto por oír más de lo que está acostumbrado. Además, la calidad de la audición no siempre es la esperada: demasiado alto o demasiado bajo, pitidos o zumbidos son en ocasiones las incomodidades que llevan al paciente al abandono del aparato.

Pequeño, cómodo, eficaz

La persona con problemas de audición tiene que poder llevar una vida normal. Esta es la primera y la más importante de las máximas que mueve a los promotores de la tecnología de la que se habla estos días en Núremberg.

Uno de los defectos de los audífonos es que en la mayoría de los casos no están adaptados a las necesidades del paciente. El mismo aparato que se vende para el hombre de ciudad se comercializa para la vida tranquila del campo, sin tener en cuenta las diferencias en el sonido ambiente.

Los expertos alemanes han encontrado la solución a este problema: un aparato del tamaño de un botón que se adjunta al audífono y se coloca en la solapa del paciente. Pequeño, cómodo y eficaz: el broche-audífono determina el perfil concreto de ruidos en el que se mueve la persona. Un chip en el interior del broche mide y almacena los datos durante seis semanas. Cuando ha pasado este periodo, el aparato hace un recuento estadístico y es capaz de regularse por sí mismo.

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Quién no oye vive aislado. Escuchar sin molestias es el sueño de muchos.Imagen: AP

Oír sólo al que habla

Otro punto principal es la diferencia entre el ruido y las palabras. Hasta ahora el paciente tenía que decidirse entre el todo o la nada. Entre oír lo que le dicen más todos los ruidos del entorno, o no escuchar ningún ruido pero quedar al mismo tiempo aislado de toda conversación.

Los nuevos aparatos son capaces de identificar los tonos que distinguen a la voz humana y así, cuándo el sonido ambiente es más alto que estos tonos, saben que tienen que silenciarlo, o al contrario.

El objetivo es, en todos los casos, que el aparato deje oír al paciente como si no colgara de su oreja.