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La lucha contra el delito en Internet

30 de marzo de 2010

Falsificaciones de productos y copias piratas de filmes: contra la competencia ilegal en Internet, las empresas alemanas poco pueden hacer. Ahora exigen ayuda de los gobiernos y de empresas como Google y eBay.

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Relojes falsificados: una cara ganga.Imagen: AP

En Internet se encuentra de todo. La mayoría de las ofertas son gratis y mucho, en realidad, está prohibido. Copias piratas de películas en exhibición comercial pueden ser vistas en todo momento en la red, y en subastas en línea proliferan los artículos de lujo falsificados. La policía y los fiscales prácticamente nada pueden hacer, porque generalmente los autores de los delitos no pueden ser identificados. Numerosas empresas sufren así daños por miles de millones de euros.

En su lucha contra las ofertas ilegales en Internet, las empresas alemanas exigen ahora ayuda del Gobierno, subrayando que no sólo pierden dinero, sino que las violaciones del derecho en Internet son también un peligro para la cultura y la sociedad.

La industria cinematográfica: derechos de autor y protección de los jóvenes

A través del “filesharing” y en sitios de “streaming” se puede acceder prácticamente a todos los filmes que se están exhibiendo también comercialmente. Cada vez más gente recurre a esa oferta, aun cuando en la mayoría de los casos son violados los derechos de autor de las productoras. El conocido sitio de “streaming” kino.de registra hoy tantos visitantes como las páginas de noticias de las populares revistas “Stern” y “Focus”. Jörg Weinrich, de la Asociación de Videotecas, estima que kino.de distribuye tantas unidades de películas como la mitad de todas las videotecas en Alemania.

Ebay Logo
eBay: "nada que ver con los oferentes de mercancía falsificada".Imagen: picture-alliance/ ZB

Para inducir al Gobierno y la Justicia a aplicar medidas más drásticas contra la distribución ilegal de películas, la industria cinematográfica argumenta con la protección de menores. En la oferta de los portales se encuentran no sólo los filmes más populares, sino también propaganda de ultraderecha, películas que enaltecen la violencia y pornografía. Los sitios carecen casi siempre de un efectivo control de edad. “Unos cien filmes que glorifican la violencia están prohibidos actualmente en Alemania. Y en esos portales se los encuentra todos. La protección de jóvenes es eludida por completo”, dice Weinrich.

Peligro de adicción a partidas ilegales de póker

No sólo crece la oferta de películas comerciales, sino también la de juegos de azar y apuestas en línea. Andy Meindl, vicepresidente de la Asociación Nacional de Empresas de Tragamonedas, dice que la facturación del sector disminuye vertiginosamente desde que cada vez más gente juega en Internet. “Nosotros somos parte de la oferta legal de juegos de azar en Alemania, ésa es la diferencia decisiva. Juegos de azar en Internet están en principio prohibidos”, dice Meindl. “No obstante, casi dos millones de personas participan en Alemania en juegos de azar o apuestas a través de Internet”, agrega.

Google Wahlen in Deutschland bei Google 25.09.2009
Google: versiones ilegales de películas son fáciles de hallar.Imagen: Google

Meindl exige una persecución penal más efectiva de los oferentes de juegos de azar en la red y también su sector lo fundamenta con la protección de la población: “El peligro de adicción al juego es particularmente grande porque Internet está disponible siempre y en todos lados”, dice Meindl. Agrega que de esa forma se reducen los controles externos y sociales, poniendo en peligro sobre todo a los jóvenes.

Falsificaciones: las supuestas “gangas”

Las casas de remates virtuales en Internet siguen siendo muy populares, tanto entre los clientes como entre los comerciantes... pero también entre los falsificadores de productos. En Internet se puede vender productos a nivel mundial y permanecer en un relativo anonimato. Sólo en la plataforma comercial eBay es posible adquirir actualmente unos cuatro millones de productos falsificados, estima Christian Köhler, de la Asociación de Productos de Marca. Algunas pruebas hechas por la asociación dieron como resultado incluso cifras más altas: de 100 perfumes para hombres comprados al azar, 87 eran falsificaciones. “El perjudicado es el consumidor, aún cuando al principio crea que ha sido una ganga”, resalta Köhler.

Los vendedores de productos falsificados son difíciles de ubicar. Tampoco es sencillo dar con los oferentes de juegos de azar o copias ilegales de películas. La mayoría de los vendedores dan como domicilio, por ejemplo, las Islas Vírgenes Británicas. Sólo la entrega de una decisión judicial allí se transforma ya en un problema. Köhler propone que por ejemplo el propio sitio eBay busque artículos excesivamente baratos y los quite de la oferta. “La probabilidad de que se trate de mercadería original es muy reducida”, explica.

¿Quién es el responsable?

EBay argumenta que como operador del sitio no es responsable de las mercancías que allí se ofrecen. Köhler rechaza esa argumentación, ya que al fin y al cabo eBay “se beneficia también de cada artículo vendido a través de esa plataforma”. Una tienda real cualquiera que venda mercancía falsificada “tampoco puede decir que no tiene nada que ver con ello”, agrega.

Jörg Weinrich apunta con el índice hacia otro gigante de Internet. “Quien entra en Google el título de una película y agrega la palabra 'download' encuentra entre los diez primeros hallazgos una versión ilegal”, dice Weinrich, quien exige que los contenidos ilegales simplemente no aparezcan más entre los diez primeros resultados de una búsqueda. De esa forma caería la demanda automáticamente, concluye.

Autor: Samuel Jackisch/ Pablo Kummetz

Editora: Luna Bolívar